En Cabrero, la sesión municipal pasó de discutir temas comunales a competir por el cinturón de peso mediano del salón consistorial.
Los protagonistas fueron dos concejales que, según cuentan, llevaban tanto tiempo acumulando mala onda que bastó un "contigo no me despido" para que el ambiente pasara de administrativo a octágono.
Testigos aseguran que hubo intercambio de palabras, miradas desafiantes y, segundos después, un inesperado tutorial de defensa personal.
Entre un "caballazo", una cachetada y varios vecinos haciendo de árbitros improvisados, el concejo terminó pareciéndose más a una pelea de barrio que a una reunión de autoridades.
La municipalidad rechazó los hechos,
Carabineros tomó nota y las redes sociales hicieron lo suyo: convertir el momento en el video más comentado del día.
Moraleja: si la tabla del concejo dice "varios", mejor llevar casco.