Mientras miles de familias chilenas hacen cuentas a fin de mes para decidir qué pagar primero, mientras comprar una vivienda se transformó prácticamente en un sueño inalcanzable para muchos trabajadores, mientras los adultos mayores intentan sobrevivir con pensiones que no alcanzan para una vida digna y el costo de todo sigue subiendo, desde el Congreso aparece una nueva “urgencia”.
La diputada Javiera Rodríguez, del Partido Republicano, presentó un proyecto que busca entregar educación superior gratuita y apoyo psicológico permanente a los hijos de carabineros fallecidos en actos de servicio.
La parlamentaria sostiene que la medida busca reconocer el sacrificio de quienes perdieron la vida cumpliendo su labor y entregar respaldo a sus familias mediante una beca especial que permitiría estudiar una carrera sin costo.
Pero la propuesta abre una pregunta incómoda: ¿cuáles son realmente las prioridades del país?
Porque mientras se buscan recursos para crear nuevos beneficios específicos, millones de chilenos siguen esperando soluciones a problemas que golpean todos los días: trabajadores que después de décadas de esfuerzo no pueden acceder a una casa, jubilados obligados a seguir trabajando, familias endeudadas para cubrir gastos básicos y jóvenes que tampoco tienen asegurado su futuro.
Nadie discute el dolor de una familia que pierde a un ser querido ni el valor de quienes cumplen labores de riesgo. La discusión es otra: en un país donde tantas personas sienten que el Estado nunca llega para ellas, cada nuevo beneficio exclusivo inevitablemente genera preguntas sobre justicia y prioridades.
Más aún cuando al mismo tiempo aparecen debates sobre cambios laborales, indemnizaciones y condiciones que afectan directamente a millones de trabajadores.
Chile parece estar atrapado en una paradoja: siempre hay recursos, voluntad y rapidez para algunas causas, mientras las grandes demandas que afectan a la mayoría siguen esperando turno.
La pregunta queda sobre la mesa: ¿estamos construyendo un país que protege a todos sus ciudadanos o uno donde cada grupo debe esperar que su problema consiga suficiente atención política para ser escuchado?